El maltrato psicológico no implica la existencia de un daño corporal, como en el maltrato físico: consiste en la mortificación del ser, en un daño emocional, Así, en este tipo de maltrato, el agresor no "toca" el cuerpo del otro, pero "golpea" su imagen y su identidad mediante una crítica agresiva que acaba caracterizando la comunicación entre maltratador y maltratado. Este último acaba expuesto a síntomas como el retraímiento, la tristeza el desinterés, en algunos casos las explosiones de ira aparentemente "irracionales", la confusión sobre sí mismo, el debilitamiento de la capacidad de autonomía y el aumento de la dependencia hacia otras personas (normalmente hacia el propio maltratador).
En el caso del maltrato psicológico infantil, además de los síntomas que acabamos de exponer, es fácil observar también cómo el menor (la víctima) presenta cambios de conducta que van desde el aumento de la acción motora (en el colegio pueden notar que se vuelve más movido o nervioso), hasta, contrariamente, una actitud de ensimismamiento (como si desconectara del lugar o del momento), que disminuye su capacidad de atención y motivación y aumenta el riesgo de fracaso escolar, entre otras cosas.
En el maltrato infantil (sea físico o psicológico), el niño vive una traición:la de los padres maltratadores, que lo despojan de su derecho natural a ser educado y criado desde el bienestar. El contrato implícito en toda relación paterno-filial se rompe aquí y el niño queda huérfano de los nutrientes emocionales que necesita para su sana evolución como individuo. Quien debería dárselos se los niega, por lo tanto, un niño maltratado es un niño traicionado por sus padres. En este sentido, tanto las manifestaciones del futuro adulto como la experiencia psicoterapéutica de la que pueda ser objeto el niño demuestran que justamente este sentimiento de fraude es el que aflorará y se mantendrá asociado a sus progenitores cuando recuerde el daño sufrido.
El maltrato psicológico es pues un tipo de violencia más lenta, más sutil y por tanto más difícil de detectar. Sin embargo, no es menos insidiosa y en la mayoría de ocasiones es bastante más destructiva que el maltrato físico.

Domènec Luengo
Arantxa Coca